Celulares
«los paradigmas» se emplean
por lo general con el sentido de modelo, teoría, percepción, supuestos o
marco de referencia; un
cambio de paradigma es cuando se rompe con la tradición, con los viejos modos de
pensar, con los antiguos paradigmas, ese cambio de paradigma nos empuja de modo
instantáneo o gradual, que pasemos de una manera de ver el mundo a otra.
Ese cambio genera poderosastransformaciones.
Introducción
Para esta actividad sobre lo
desarrollado en el espacio de una Wiki donde el tema en discusión era sobre
como podíamos hacer un uso educativo de los celulares y después de haber leído
el desarrollo de dicha actividad tomé como ideas centrales: la generación del
pulgar; restricciones y prohibiciones que en algunas provincias imponen al uso
del celular por parte de alumnos y como mediante el aprendizaje colaborativo
podemos revertir esta situación.
Desarrollo
En los 80, fue la PC ; en los 90, internet. Hoy,
la revolución es el móvil: así resume Howard Rheingold la evolución de las nuevas tecnologías
en las últimas décadas. Y observa que, en torno a estas, se han desarrollo
organizaciones colectivas espontáneas, virtuales, inteligentes; y nuevos usos
de la tecnología, liderados en la mayoría de los casos por los usuarios más
jóvenes los llamados The Thumb Generation[1].
Estos jóvenes, los nativos
digitales, tienen otras formas de comunicarse, nuevos lenguajes leen y escriben
distinto con esto no intento decir que leen y escriben más o menos que nosotros
solo eso distinto – mensajería instantánea,
compartir información, eBay, tecnologías peer-to-peer-, crear, encontrarse,
downloads, programar, socializarse salas
de chat, e incluso aprender son algunas de las tantas actividades que estos
individuos realizan en su vida diaria, esta es su realidad – la realidad.
Contra la lógica de estos
fenómenos, que tienden a auto-organizarse de manera espontánea y compleja,
instituciones tradicionales como lo es la Escuela a veces intenta imponer restricciones, y a veces hasta prohibir el uso estas tecnologías móviles. Estando el móvil en manos de la generación
del pulgar que por edad tiene
como actividad principal el estudio, son muchas las discusiones que se plantean
en torno a este tema. Es sabido que el celular
en las aulas es el principal motivo de distracción de los alumnos y de disputas
frecuente entre maestros y alumnos. En los recreos, se dedican a jugar con los
juegos de sus aparatos móviles o a hacer llamadas, provocando de esta manera un
aislamiento entre los alumnos con sus
compañeros, dificultando la convivencia entre ellos. También los sms son el
vehículo ideal de copiarse en los exámenes, al comunicarse entre ellos o con
personas fuera del aula. Esto sería como la visión tecnofóbica de celulares si
o celulares no dentro de la
Escuela
Sin embargo,
muchos padres, docentes y los propios alumnos opinan que, los móviles están
allí y que no debe darse la espalda a esta realidad. Los padres consideran que
el móvil les permite mantener contacto y control sobre los hijos. Los docentes por
su lado han diseñado sus propias estrategias pedagógicas para integrar a los
nuevos medios -entre ellos, los teléfonos celulares- en los procesos de
enseñanza-aprendizaje, aunque estos usos son todavía experimentales y deparan
resultados inciertos. El Aprendizaje colaborativo
parece ser el camino elegido por estos aventureros. Prensky, en un trabajo
titulado Listen to the natives - Escuche a los nativos-, dice que los
estudiantes se han introducido en el siglo XXI, mientras que las escuelas todavía están pegadas al siglo
XX. Su pregunta, entonces, es: ¿cómo pueden las escuelas alcanzar a los estudiantes y proveerles
educación relevante?
La propuesta de este diseñador
de juegos educativos es la siguiente: los docentes no necesitan ser expertos en
nuevas tecnologías sino dedicarse a hacer lo que ellos hacen mejor; ésto es:
coordinar el debate de ideas en las clases. Pero sí resulta fundamental que
encuentren modos de incorporar en esas discusiones la información y el
conocimiento que sus alumnos obtienen por fuera de las clases, en sus “vidas
digitales”:
Cuanto más integre la escuela
estas prácticas cotidianas de los nativos digitales, corre menos riesgos de
quedar aislada de la vida extra-escolar y de lo que necesitan los alumnos para
desenvolverse en ella. Aunque el tema pasa también por otro lado: la necesidad
de motivar a los alumnos y captar su compromiso –siendo éstos dos pre-requisitos para el aprendizaje-. En este
sentido, Prensky propone incorporar a las clases objetivos y opciones que sean
interesantes para los alumnos, feedback inmediato, y posibilidades de “subir de
nivel” o superarse: la misma combinación que motiva y compromete a los chicos
con sus videojuegos favoritos.
Conclusión
El poder de las redes reside
entonces en la amplificación de las posibilidades de contagiar inteligencias,
de palanquear capacidades y potencias no explotadas, de abrir caminos para
novedades que aporten cambios provechosos a bajo costo.
Sabemos que en determinadas
condiciones las multitudes pueden ser sabias, más expertas que los viejos
acumuladores especialistas en el periodo escritural de la cultura. Nos abrimos
ahora a un planeta más veloz, acelerado y compacto, extenso y fútil, donde las
capacidades que desarrollemos como colectivos respecto a las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación serán claves.
Autor: Prof. Luis Loyola
Bibliografía:
PRENSKY Marc: “¿Celulares, herramientas para el aprendizaje?”
[1] La pubertad, los
jóvenes que rondan los catorce años, tiene una característica diferencial de
las generaciones que les preceden, usan el pulgar en tareas donde las
generaciones anteriores utilizan el índice.
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